El tema de hoy trata sobre cómo diseñar un curso, aun si no eres un diseñador instruccional. También quiero comentar que, de hoy en adelante, todos los artículos que publico en mi blog irán acompañados de una emisión de podcast, para facilitar el conocimiento y la comprensión de estos temas para las personas con debilidad visual o invidentes.
Iniciemos.
Si bien todos los contenidos que yo hago están enfocados a personas que se dedican al diseño instruccional, frecuentemente me encuentro con personas que me preguntan: “Oye, Paco, dame algunos tips o consejos para diseñar mi propio curso sin necesidad de aprender todo lo que sabes”.
Si bien ser diseñador instruccional es una disciplina, déjame decirte que, de la misma forma en la que hay complicadas metodologías o pasos para obtener un tanto por ciento —hablando de matemáticas—, también hay unos pasos fundamentales que debemos considerar al momento de planear o diseñar un curso.
Algo de lo que no puedes escapar, seas o no un diseñador instruccional, es el análisis ADDIE, que es la metodología o modelo de diseño instruccional más utilizado a nivel mundial. Inicia, justamente, con la fase del análisis. Por lo tanto, si no quieres crear un curso al que le dediques mucho tiempo y esfuerzo y termine siendo un objeto de aprendizaje sin demanda, te invito a considerar los siguientes cuatro puntos.
El primero de ellos es identificar el nicho. Lo primero que debes hacer para crear un curso, sin la necesidad de que este sea solicitado o utilizando herramientas como el diagnóstico de necesidades, es crear contenido sobre alguna actividad de la cual tengas dominio y te apasione. Es decir, la mayoría de las personas que me preguntan por esto siempre desean hacer cursos donde explican lo que saben hacer, con la intención de cobrar por ello.
Por ejemplo, si te dedicas a los bienes raíces, puedes crear un curso sobre la mediación entre clientes y bancos para obtener créditos. Si tú consideras que, como mediador entre bancos y quienes desean adquirir una vivienda con un crédito bancario, eres bueno y que esta es una de las herramientas principales para dedicarte a los bienes raíces, puedes generar un curso que hable sobre esto. Así habrás identificado cuál es el nicho de tu mercado.
El siguiente punto es conocer a tu audiencia. Esta frase la hemos escuchado incluso en procesos de marketing y ventas. Es una frase que escucharás cada vez que intentes crear un producto o servicio que realmente tenga la intención de satisfacer una necesidad. Ofrecer un curso, ya sea de forma presencial o en línea, debe tener —independientemente de los objetivos didácticos— un objetivo comercial: suplir una necesidad.
No solo se trata de tu intención de compartir conocimiento; también se trata de explicarle al futuro cliente o alumno que tu curso lo hará más competente, dará satisfacción a su necesidad y podrá aplicarlo en sus actividades diarias.
Algunas preguntas que te pueden servir para conocer a tu audiencia son estas cuatro:
La primera es identificar cuáles son los puntos débiles para ejercer su trabajo o actividad.
La segunda es: ¿sobre qué quieren aprender o actualizarse tus alumnos o futuros alumnos?
La tercera es: ¿cuáles son sus expectativas al tomar un curso?
La cuarta es: ¿cómo puedes ayudarlos a satisfacer las respuestas a las tres preguntas anteriores?
Obtener estas respuestas te permite determinar tanto los objetivos didácticos —sobre todo con esta última pregunta— como el objetivo comercial para tu curso, e identificar qué contenido es más atractivo para tu audiencia.
Esto nos lleva al siguiente punto, el número tres: haz un diseño atractivo. Para que un curso tenga éxito, debes crearlo con elementos que lo hagan atractivo. Y no hablo de animaciones costosas o videos en live action. Muchas personas piensan que la forma es el atractivo de un curso y se esmeran en hacer hasta gamificación, como si eso fuera lo que realmente vende un curso.
Los que tenemos experiencia en este negocio sabemos que el contenido es el rey. Por lo tanto, debes procurar que sea atractivo para tus futuros estudiantes gracias a que les darás respuestas para lidiar con lo que están enfrentando. Es decir, debes comunicarles que recibirán justo la información que necesitan y explicarles, de forma detallada, cómo podrán aplicar lo aprendido en su día a día.
El último punto es mantener tu curso actualizado. Supongamos que te dedicas a los bienes raíces, como ya lo habíamos mencionado: las crisis, las devaluaciones y otros comportamientos del mercado seguramente afectan la forma o los requisitos en los que los bancos interactúan con los clientes para efectos de comprar una vivienda.
Por lo tanto, para garantizar que tu curso siga siendo relevante, debes mantenerlo actualizado con las últimas tendencias, requisitos o tecnologías aplicadas al tema. También debes considerar estar dispuesto a experimentar con nuevos formatos y métodos de entrega. Es decir, adicional al curso presencial o en línea, hoy en día existen cursos distribuidos a través de WhatsApp, Telegram u otras plataformas como Discord o Patreon.
Una forma muy sencilla de ofrecer siempre material actualizado es a través de seminarios web o webinars, como se les conoce.
En conclusión, ser creador de cursos es una excelente manera de compartir conocimientos y ganarte la vida haciendo lo que amas. Pero créeme: no es tan fácil como suena. Tienes que esforzarte si deseas tener éxito.
Hay algunas frases famosas como: “El que sabe, hace; el que no sabe, enseña”. Por lo tanto, también deberás estar preparado para recibir críticas y rechazos.
Mi recomendación es que sigas los puntos que ya te expliqué: enfócate en tu nicho, conoce a tu audiencia y crea contenido atractivo.
Déjame tus comentarios sobre estos tres puntos. Y recuerda que puedes suscribirte al podcast a través de plataformas de streaming como Spotify, Amazon y YouTube Podcast.


















